¿Es la Biblia la Palabra de Dios?

¿Es cierta la Biblia ? Nuestra respuesta a esta pregunta no solamente determina cómo consideramos a la Biblia y su importancia en nuestras vidas, sino que también ésta, a la larga, va a tener un impacto eterno sobre nosotros. Si la Biblia es realmente la Palabra de Dios, entonces nosotros deberíamos apreciarla, estudiarla, obedecerla y finalmente confiar en ella. Si la Biblia es la Palabra de Dios, entonces, rechazarla es rechazar a Dios mismo.
La pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo podemos saber que la Biblia es la Palabra de Dios y no solamente un buen libro? ¿Qué es excepcional acerca de la Biblia que se destaca de todos los otros libros religiosos alguna vez escritos? ¿Hay alguna evidencia de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios? Este es el tipo de preguntas que deben ser consideradas si vamos a examinar seriamente la demanda bíblica de que la Biblia es la Palabra misma de Dios, divinamente inspirada, y totalmente suficiente para todos estos asuntos de fe y práctica.
A fin de contestar estas preguntas, debemos mirar tanto a las evidencias internas, como a las externas, que muestran que la Biblia en realidad es la Palabra de Dios. Las evidencias internas son aquellas cosas internas de la Biblia misma, que testifican de su origen divino. Una de las primeras evidencias internas, de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, se la ve en su unidad. Aún cuando en realidad son sesenta y seis libros individuales, escritos en tres continentes, en tres diferentes idiomas, en un período aproximado de sobre los 1,500 años, por más de 40 autores (que vinieron de muchos caminos diversos), la Biblia permanece como un libro unificado de principio a fin, sin contradicción. Esta unidad es única a diferencia de los otros libros, y es una evidencia del origen divino de las palabras, mientras Dios movió a los hombres de tal manera, que registraron Sus palabras mismas.
Una tercera evidencia interna del origen divino de la Biblia se ve en su autoridad y poder únicos. Mientras esta evidencia es más subjetiva que las dos primeras evidencias internas, ésta no es un testimonio menos poderoso del origen divino de la Biblia. A diferencia de cualquier otro libro alguna vez escrito, la Biblia tiene una autoridad única. Esta autoridad y poder son mejor vistos de manera que innumerables vidas han sido transformadas al leer la Biblia. Los adictos a las drogas han sido curados gracias a ella, homosexuales han sido liberados por ella, abandonados y haraganes han sido transformados por ella, criminales empedernidos, reformados por ella, pecadores son reprendidos por ella, y el odio se ha convertido en amor al leerla. La Biblia posee un poder dinámico y transformador que es posible solamente a causa de la verdadera Palabra de Dios.
Otra evidencia externa de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios es la integridad de los autores humanos. Como mencioné antes, Dios usó al hombre desde muchos caminos diversos para registrar Sus Palabras para nosotros. Al estudiar las vidas de estos hombres, no hay una buena razón para creer que ellos no fueron hombres honestos y sinceros. Al examinar sus vidas y el hecho de que estuvieron dispuestos a morir (a menudo muertes atroces) por lo que creían, rápidamente se vuelve claro que estos hombres ordinarios, no obstante honestos, realmente creyeron que Dios les había hablado. Los hombres que escribieron el Nuevo Testamento y muchos otros cientos de creyentes (1ª Corintios 15:6) conocían la verdad de su mensaje porque habían visto y pasado tiempo con Jesucristo luego de que resucitó de los muertos. La transformación de ver al Cristo resucitado tuvo un impacto tremendo sobre estos hombres. Ellos pasaron de esconderse por el temor, a estar dispuestos a morir por el mensaje que Dios les había revelado. Sus vidas y muertes testifican el hecho de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios.
Una evidencia externa final de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios es la indestructibilidad de la Biblia. A causa de su importancia y su demanda de ser la Palabra misma de Dios, la Biblia ha sufrido más ataques agresivos e intentos de destruirla que cualquier otro libro en la historia. Desde los Emperadores Romanos de la antigüedad como Diocleciano, a través de los dictadores comunistas y los ateos y agnósticos de los días modernos, la Biblia ha resistido y sobrevivido a todos sus agresores, y todavía es el libro más ampliamente publicado en el mundo hoy.
A través del tiempo, los escépticos han considerado a la Biblia como mitológica, pero la arqueología la ha establecido como histórica. Los oponentes han atacado su enseñanza como primitiva y anticuada, pero sus conceptos morales y legales, y enseñanzas, han tenido una influencia positiva en sociedades y culturas en todo el mundo. Continúa siendo atacada por la ciencia, la psicología y los movimientos políticos, no obstante permanece tan veraz y relevante hoy, al igual que desde cuando fue escrita. Este es un libro que ha transformado innumerables vidas y culturas a través de los últimos dos mil años. Por mucho que sus oponentes traten de atacar, destruir o desacreditarla, la Biblia permanece tan fuerte, tan real, y tan relevante como lo fue antes, aún después de los ataques. La precisión con la que ha sido preservada a pesar de cada intento de alterarla, atacarla o destruirla, es un claro testimonio del hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. No debería sorprendernos que por muy atacada que sea la Biblia, ésta siempre aparece igual y ha salido ilesa. Después de todo, Jesús dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13:31). Después de mirar la evidencia, uno puede decir sin duda que “Sí, la Biblia es realmente la Palabra de Dios.”

Adaptado de http://www.gotquestions.org/Espanol/Biblia-Palabra-Dios.html

Para más información:

http://www.godandscience.org/apologetics/bibletru-es.html

http://www.adorador.com/temasdoctrinales/01_biblia_la_palabra_de_dios.htm

http://www.gotquestions.org/Espanol/Biblia-Palabra-Dios.html

http://espanol.leaderu.com/docs/teologia/autoridad.html

Oremos por la paz en Paraguay

Desde hace varios años, la Maratón Nacional de Oración se constituye en el mayor hito del año entre las actividades de la Iglesia paraguaya. La misma consiste en una verdadera explosión espiritual en la que muchas congregaciones se unen en una celebración y clamor al Señor durante 24 horas.

Esta convocatoria anual de alcance nacional tiene lugar en diferentes ciudades del país, en una misma fecha y hora del mes de agosto. Este año, la edición Nº 10 de la Maratón nos convoca los días viernes 13 y sábado 14 de agosto a reunirnos a orar y buscar el rostro de Dios para pedir “por la paz en Paraguay”. La falta de paz es evidente en cada área de nuestra sociedad: los matrimonios, las familias, la juventud, el gobierno… están marcados por la ausencia de paz genuina.

La gran noticia es que nosotros, la Iglesia del Señor Jesucristo, el Príncipe de Paz, tenemos acceso pleno al trono de la gracia para interceder por nuestra nación, una vez más, y apelar el favor del Dios vivo:

“Jehová te bendiga y te guarde.
Jehová haga resplandecersu rostro sobre ti y tenga de ti misericordia;
Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz” (Números 6:24-26)

Como en las últimas ediciones de la Maratón, en esta ocasión se distribuirá la Agenda de Oración, que nos ayudará a interceder efectivamente y en unidad con miles de creyentes en un mismo día por los mismos temas durante un año. En definitiva, por medio de todos los detalles y el trabajo que hace a la organización de este evento, nuestro deseo es unir a toda la Iglesia de Cristo en oración por las necesidades de nuestro país.

Pero sobre todo, estamos convencidos de que es el deseo del corazón de Dios que tú también, con tu familia e iglesia, participes de la Maratón Nacional de Oración y a partir de allí continúes intercediendo diariamente con ayuda de la Agenda. La suma de tu compromiso, fe, unidad y perseverancia en oración, es uno de los ingredientes más importantes en el proceso de cambios profundos que necesita nuestro país.

Asi que, llenémonos de ánimo y gozo atendiendo a lo dicho por Dios al rey Salomón:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado,
y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:14).

¡Que el Señor nos bendiga! ¡Nos vemos en la Maratón Nacional de Oración 2010!

Solo Jesús salva…

Jesús es la figura más importante en toda la historia de la humanidad. Él es Dios en carne, fue levantado físicamente de la muerte y declarado Señor y Salvador; Él vino a morir por los pecadores para liberar a las personas del  justo castigo de Dios sobre nosotros.

(Juan 1:1, 14; Colosenses 2:9; Lucas 24:34; Juan 2:19-21; Hechos 5:30-32; Romanos 5:8).

¿Eres tú un pecador?

Te pregunto: ¿Eres tú un pecador? ¿Alguna vez has mentido, robado, codiciado, tenido lujuria o has maltratado a alguien injustamente? Si es así, entonces tú has roto la Ley de Dios.

Dios ha dicho: “No robarás; No mentirás; No tendrás otros dioses fuera de Mí; No matarás, etc.…” (Éxodo 20). Él ha establecido el estándar de la justicia, y si tú has roto cualquiera de los mandamientos de Dios, entonces has quedado corto con ese estándar y te encuentras, inevitablemente, bajo el juicio de Dios. Cuando mueras, lo enfrentarás a Él, y en el Día del Juicio Él castigará a todos los pecadores, incluyéndote a ti.

Si a ti no le gusta esta enseñanza, entonces puedes tirar la Biblia y alejarte de Dios, porque este es el mensaje de la Palabra de Dios: que Jesús vino a morir por los pecadores y salvarlos del juicio que vendrá.

Tú a quien necesitas es a Jesús, y a Él solamente. No necesitas de tus propias obras, ni de tu sinceridad, ni de tu bondad, ni tampoco de tu religión. En este momento lo único que tienes para ofrecerle a Dios es tu pecado. Es solo por el amor y la gracia de Dios, encontrados en Jesús y Su sacrificio en la cruz, que puedes ser librado de la justa ira de Dios sobre todos aquellos que han roto Su Ley. Solo Jesús te salva del juicio de Dios.

(Romanos 3:10-12; Isaías 64:6).

La ira de Dios en el Día del Juicio será sobre los pecadores

En el Día del Juicio, Dios juzgará a todas las personas por los pecados que ellos han cometido contra Él. Él juzgará a todos los que han robado, mentido, codiciado, deshonrado a sus padres, etc. Dios hará esto porque Él es santo y justo, y debe por lo tanto castigar al pecador. Dios no podrá ignorar a la persona que ha violado Su justa Ley. La Ley es un reflejo del carácter de Dios; por lo tanto, quebrantar la Ley de Dios es ofenderlo y negar la santidad de Su carácter. Él será reivindicado, Él juzgará.

La Biblia dice que todos, incluyéndote a ti, han pecado y están alejados de la gloria de Dios. Esto significa que tus pecados han causado una separación entre ti y Dios, y el resultado es la muerte y la ira. El único camino para ser salvo de la ira de Dios es ser salvado por la fe en Cristo. Tú debes creer en Jesús y aceptar lo que Él hizo en la cruz para perdonarte de tus pecados. No creas en nada más, ni siquiera en tu propia sinceridad o buenas obras. Es solo Jesús y solo Él que puede salvarte del justo juicio de Dios sobre el pecador.

(Romanos 3:23; Isaías 59:2; Romanos 6:23; Efesios 2:3; Efesios 2:8-9; Romanos 5:1).

El Evangelio

El evangelio consiste en que Jesús murió por los pecadores en la cruz, fue sepultado y levantado de la muerte. Su muerte fue un sacrificio que aleja la ira de Dios. Esta es la única manera de ser salvo.

Jesús es el único que murió por los pecados del mundo, es el único camino hacia Dios el Padre y sólo Él revela a Dios. Él tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra y es solo a través de Él que tú puedes ser salvo de la ira de Dios. Él puede perdonarte de tu pecado. Él puede remover la culpa que pesa sobre tu alma. Jesús puede liberarte de la esclavitud del pecado que enceguece tus ojos, debilita tu alma y te trae desesperación. Él puede hacerlo porque Él llevó tu pecado en la cruz, y si tú crees en Él será salvo.

Si quieres ser librado del justo juicio de Dios sobre ti debido a que has pecado contra Él, entonces ven al Único que murió por los pecados del mundo; ven a Aquel que murió por los pecadores. Vuélvete de tus pecados, arrepiéntete. Cree, confía en Jesús y recíbelo, ya que es Dios en carne, el cual murió y se levantó de la muerte para ser tu Señor y Salvador. Pídele a Jesús que te perdone, solo Él puede lavarte de tus pecados y librarte del justo juicio de Dios, santo e infinito. Ora a Jesús, pídele que te salve y Él lo hará.

(1ª Corintios 15:1-4; 1ª Juan 2:2; Juan 14;6; Mateo 11:27-28; Mateo 28:18; Efesios 2:3; Lucas 5:20; Mateo 9:2; 1ª Pedro 2:24; 1ª Corintios 15:1-4; Juan 1:12).

Aquí hay un ejemplo de oración que puedes hacer a Jesús. Esta no tiene que ser exacta, pero te servirá de guía:

“Jesús, sé que he pecado contra ti. Sé que no soy perfecto y que no puedo complacerte a través de mis propios esfuerzos. Sé que merezco ser juzgado de acuerdo a mis pecados; y sé que no tengo nada que ofrecerte. Te pido Jesús que perdones mis pecados. Límpiame y hazme justo delante de ti. Creo en ti y en lo que has hecho en la cruz. No confío en mí sino solo en ti. Te recibo como Señor de mi vida y como Salvador de mi alma. Señor Jesús, sálvame, confío solamente en ti.”

Debemos anotar aquí que el Jesús del Mormonismo (el hermano del diablo), el Jesús de los Testigos de Jehová (un ángel convertido en hombre), el Jesús de la Nueva Era (un hombre a tono con la conciencia divina), etc., NO pueden salvarte de tus pecados. La fe es solo tan buena como el lugar donde la pongas. Solo el Jesús de la Biblia puede hacer eso, porque Él es Dios en carne, el creador.

Si has orado y le has pedido a Jesús que te perdone y te salve, por favor, entonces envíanos un correo electrónico y háznoslo saber: consejeria@jesusresponde.org.py